Isabel, mamá de Renata, advierte que, sea como sea, Ana no debió ponerle ni una mano encima a su hija y revela que desde antes había notado que la traía de encargo; en todo caso, al que debía armarle un escándalo era a su esposo. ¡Ahora que acepte las consecuencias! Renata perdió su trabajo por intentar sobornar a Ana, con quien después de vengó porque la despidieron. ¿Isabel debe proteger a su hija?










