Paulina decidió decirlo todo y señaló directamente a su esposo, Luis, asegurando que él sí robó las computadoras. Dejó claro que no piensa ser cómplice de lo que está haciendo, aun cuando eso signifique exponer su matrimonio. Con esta revelación, Abraham queda reivindicado, pues desde el inicio sostuvo que tenía razón. La tensión familiar llega a su punto más alto.