Kunno abrió una parte muy personal de su historia durante una conversación en La Granja VIP, al recordar que desde pequeño tuvo que enfrentarse a comentarios y actitudes de rechazo por su forma de ser. El influencer contó que en la escuela otros niños se burlaban de él y lo señalaban porque jugaba con muñecas. La situación llegó al punto de que, cuando los maestros hablaban con su mamá, le decían que debía llevarlo al psicólogo para intentar “corregir” esa conducta. Sin embargo, su mamá decidió no seguir esas recomendaciones. En lugar de eso, optaba por cambiarlo de escuela.
El rechazo que vivía no terminaba al cambiar de escuela
Kunno explicó que incluso cuando llegaba a los espacios de juego, otros niños se alejaban de él, una experiencia que terminó marcándolo profundamente. Con los años, aseguró que esa sensación de rechazo volvió a aparecer cuando comenzó a recibir críticas en redes sociales. Recordó que hubo influencers que preferían no colaborar con él o incluso evitaban compartir eventos porque temían que, al aparecer junto a Kunno, ellos también recibieran ataques.
Aunque señaló que ha acudido a terapia para trabajar estas experiencias, reconoció que todavía le cuesta identificar cuándo alguien se acerca a él de manera genuina. Y fue precisamente al hablar de esa dificultad cuando explicó una decisión que tomó tiempo atrás: comenzar a tatuarse.
Para Kunno, los tatuajes no fueron solamente un cambio de imagen. Representaron una manera de intentar dejar atrás una versión de sí mismo que asociaba con todo aquello que le había hecho daño. El influencer confesó que llegó a un punto en el que no quería mirarse al espejo y encontrarse con “ese Kunno” que había vivido tantas experiencias dolorosas.
