Azalia Ojeda sorprendió al expresar que ya no quiere continuar en La Granja VIP, pues considera que la experiencia ha perdido el encanto que tenía al principio. Durante una conversación con Manelyk, la granjera reconoció que prefiere cuidar su paz mental antes que seguir involucrándose en las situaciones que se viven dentro de la competencia. La participante dejó ver que su perspectiva sobre el reality ha cambiado y que permanecer en la granja ya no le resulta tan atractivo como antes. Ante esta postura, Manelyk decidió compartirle una reflexión para ayudarla a ver las cosas desde otra perspectiva.
Manelyk le recuerda a Azalia que La Granja VIP es solamente un juego
Durante la charla, Manelyk le hizo ver a Azalia que no debería tomarse tan en serio todo lo que sucede dentro del programa, pues se trata de una competencia y no de situaciones que necesariamente tengan repercusiones en su vida cotidiana. La influencer le recordó que los problemas verdaderamente importantes están afuera, en su vida real, y que lo que ocurre dentro de la granja forma parte de la dinámica del reality. Con este comentario, buscó que Azalia diferenciara las tensiones del encierro de las circunstancias que enfrentará cuando regrese a su entorno habitual.
La conversación puso sobre la mesa una de las dificultades de participar en un programa de convivencia: permanecer durante semanas en un mismo lugar, competir con otras personalidades y afrontar desacuerdos puede hacer que la experiencia se vuelva desgastante. Mientras Azalia manifestó que ya no encuentra el mismo atractivo en seguir dentro del concurso, Manelyk le planteó que quizá sería conveniente no cargar con tanta seriedad cada situación que ocurre durante la competencia.
Por ahora, las palabras de Azalia dejan abierta la incógnita sobre si realmente está considerando abandonar el reality o si simplemente atraviesa un momento en el que necesita tomar distancia de los conflictos. Su conversación con Manelyk también refleja las distintas maneras en que las granjeras afrontan la presión del encierro. Mientras una pone sobre la mesa la importancia de proteger su tranquilidad, la otra le recuerda que el juego tiene un final y que su vida continúa fuera de las cámaras.






