Si tu perro te da pequeños mordiscos sin llegar a hacerte daño, puede estar intentando jugar, llamar tu atención o interactuar contigo de una manera propia de su comportamiento canino. Esta conducta, conocida en inglés como mouthing, consiste en utilizar la boca para explorar, comunicarse o relacionarse con personas y otros animales.
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Aunque suele ser habitual, su significado depende de la situación en la que ocurre, la edad del perro y las señales que acompañan el mordisqueo. Los veterinarios y especialistas en comportamiento animal señalan que no todos los mordiscos suaves responden a la misma causa.
Un perro que mordisquea durante un juego puede estar expresando entusiasmo, mientras que otro que lo hace cuando está incómodo podría estar intentando comunicar que necesita espacio. Por eso, es importante observar sus movimientos, la tensión corporal y la frecuencia con la que aparece esta conducta antes de sacar conclusiones.
¿Qué significa que tu perro te mordisquee las manos o los brazos?
Los pequeños mordiscos pueden tener distintas explicaciones. Para comprenderlos, es necesario observar qué sucede antes, durante y después de la conducta.
- Quiere jugar contigo: algunos canes utilizan la boca durante el juego, especialmente cuando están excitados. En cachorros, esta conducta también forma parte del aprendizaje de cómo interactuar con su entorno.
- Busca atención: si mordisquea y recibe caricias, palabras o una reacción inmediata, puede aprender que ese comportamiento es una manera eficaz de conseguir interacción.
- Explora su entorno: los cachorros investigan muchos objetos con la boca. Durante la dentición, además, pueden aumentar las ganas de morder debido a las molestias que sienten en las encías.
- Está sobreexcitado: durante una sesión de juegos, una bienvenida o un momento de mucha actividad, algunos perros tienen dificultades para regular su excitación y comienzan a mordisquear con mayor intensidad.
- Necesita espacio o está incómodo: si los mordiscos aparecen cuando lo abrazan, lo acarician en una zona sensible o lo manipulan, podrían ser una señal de incomodidad. En ese caso, conviene detener la interacción y permitirle alejarse.
La Asociación Americana de Medicina Veterinaria (AVMA, por sus siglas en inglés) explica que el comportamiento de los canes debe interpretarse teniendo en cuenta el lenguaje corporal y las circunstancias. Del mismo modo, la American Society for the Prevention of Cruelty to Animals (ASPCA) advierte que el juego con la boca es frecuente en los cachorros. Pero recomienda enseñarles desde pequeños a controlar esta conducta y evitar que dirijan los dientes hacia las personas.
¿Cómo evitar que tu perro te dé pequeños mordiscos?
Existen pautas generales que pueden ayudar a reducir el mordisqueo sin recurrir a castigos físicos ni a métodos que generen miedo:
- Interrumpe el juego cuando los dientes toquen tu piel: deja de interactuar durante unos instantes y retoma la actividad cuando el perro esté más tranquilo. Así puedes ayudarlo a aprender que el juego continúa cuando no utiliza la boca sobre las personas.
- Ofrece juguetes apropiados: utiliza mordedores resistentes y adecuados a su tamaño para dirigir la conducta hacia objetos permitidos. Evita jugar a forcejear con las manos si eso estimula los mordiscos.
- Refuerza los comportamientos tranquilos: recompensa con atención, elogios o premios cuando se acerque sin mordisquear o interactúe suavemente.
- Respeta sus señales de incomodidad: si se aparta, se pone rígido, gira la cabeza, intenta evitar el contacto o gruñe, no lo obligues a continuar. El gruñido es una señal de comunicación que no conviene castigar.
- Consulta con un veterinario si el comportamiento cambia: si comienza a mordisquear de forma repentina, aumenta la intensidad, reacciona al tocar una zona concreta o muestra irritabilidad, es importante descartar dolor u otros problemas de salud.
La American Veterinary Society of Animal Behavior (AVSAB), organización especializada en comportamiento animal, recomienda priorizar los métodos de educación basados en recompensas y evitar técnicas aversivas que pueden provocar miedo o empeorar algunos problemas de conducta.






