Bluey es una de las caricaturas preferidas de los niños y más allá de entretenerlos, las aventuras de este personaje también pueden ser de gran ayuda en su desarrollo. Es el caso de los capítulos de "Bluey y Bingo" que resaltan la importancia de tener actividades recreativas y considerar los ejercicios físicos como una forma sana de entretenerse.
Los mejores episodios de Bluey para que los niños aprendan a disfrutar de los juegos al aire libre
"El arroyo". Una de las enseñanzas más valiosas para los pequeños, consiste en darles herramientas para que se enfrenten a entornos nuevos, incluso si sienten miedo por lo desconocido. Y en "The Creek", Bluey y Bingo van descubriendo que una forma de enfrentar estas inseguridades está simplemente en atreverse a explorar, todo mientras corren, brincan y se ríen.
"Carreras de obstáculos". Para los niños que son mucho más dinámicos y siempre quieren estar en movimiento, uno de los mejores episodios de Bluey para que los infantes se apasionen por la actividad física es "Carreras de obstáculos". En esta historia, Bluey y su hermana echan a volar su imaginación para crear divertidos circuitos que conjugan agilidad con destreza, algo que sin duda querrán imitar y ahora siempre buscarán estar en el exterior y no con la TV.

Bluey y Bingo tienen varios episodios que aportan grandes enseñanzas a los niños|ESPECIAL "La bicicleta". Si tus hijos están en la etapa de aprender a andar en bicicleta, pero todavía tienen cierto temor a caerse y fracasar, entonces ver "Bike" de Bluey les será de muchísima ayuda. Esto porque en la caricatura se plasma lo valioso que es intentar cosas nuevas por más difíciles que parezcan y les reitera que nada es imposible, sino que la constancia es lo único que hace falta para que sean expertos, ya sea en montar la bici o en sus actividades preferidas.
- "Shadowlands". Otro de los capítulos de Bluey que todos los niños deben ver para aprender de la importancia de conectar con el exterior y no ocultarse detrás de una pantalla, es "Shadowlands", donde estos intrépidos cachorros de boyeros australianos, también conocidos como "australian heeler", ponen a prueba sus habilidades físicas como la coordinación, el equilibrio y la rapidez mediante el juego. De modo que hace que empiecen a relacionar lugares como el parque como un espacio de diversión interminable y hasta les va inculcando el valor de la honestidad y asumir la derrota.
