El robo de Gas LP sigue creciendo sin freno en México, consolidándose como un negocio criminal multimillonario que le cuesta al Estado cerca de 20 mil millones de pesos anuales. La magnitud del problema es tal que, entre enero y marzo de 2025, PEMEX identificó una nueva toma clandestina en sus ductos cada 7 horas y 49 minutos.
Datos de Petróleos Mexicanos, analizados por el Instituto para la Gestión, Administración y Vinculación Municipal (IGAVIM), revelan una alarmante tendencia al alza que repuntó a partir de diciembre de 2024, alcanzando su pico en marzo de 2025 con 134 tomas ilegales detectadas en un solo mes.
Corrupción e impunidad: ¿Por qué no se frena el robo de Gas LP?
Aunque la detección de estas tomas es constante, las sanciones y detenciones son escasas. Expertos coinciden en que la raíz del problema se encuentra en la corrupción dentro de la propia paraestatal y en un sistema que garantiza la impunidad.

“En la impunidad que existe en este país, la acompañan otros fenómenos importantes, corrupción. La corrupción lamentablemente está presente en empresas como Petróleos Mexicanos, en varios niveles de la estructura”, explica Francisco Javier Jiménez Ruiz, investigador de la UNAM.
Esta visión es compartida por Marisol Ochoa, analista en temas de seguridad de la IBERO, quien señala que sin atacar estos dos factores, es imposible llegar al resultado final deseado. “Sí las redes de corrupción, sí la impunidad, son dos formas en las cuales tenemos que entender por qué no llegamos al resultado final, que es la detención, que es la sanción”, afirma.
El control territorial del crimen organizado llega al Gas LP
Más allá de la corrupción, el robo de Gas LP es una clara muestra del avance y control territorial que ejercen los grupos del crimen organizado en diversas partes del país. Ellos no solo perforan los ductos, sino que controlan la logística de distribución y comercialización del gas robado.

“Si existen comunidades en donde se distribuye gas LP robado, es porque el control territorial está en manos del crimen organizado, que permite precisamente la comercialización de este gas LP, robado”, sentencia Luis Miguel Labardini, analista del sector energético.
Según el análisis de los datos de PEMEX, las entidades que presentan una clara tendencia al alza en el número de tomas clandestinas de Gas LP son Hidalgo, Jalisco, Tamaulipas, Baja California y Sinaloa.
Mientras tanto, el delito continúa. La Asociación Mexicana de Distribuidores de Gas Licuado y Empresas Conexas (AMEXGAS) estima que los delincuentes roban y venden alrededor de 50 mil toneladas de Gas LP cada mes, un impacto criminal que sigue creciendo sin que nadie le ponga freno.