El jueves en MasterChef 24/7 estuvo cargado de tensión, ya que todos los cocineros portaron el delantal negro, dejando claro que nadie tenía asegurada su permanencia. A lo largo de la noche enfrentaron dos exigentes retos que pusieron a prueba su técnica, creatividad y capacidad para trabajar bajo presión. Al finalizar las degustaciones, algunos participantes lograron subir al balcón y asegurar una semana más en la competencia, mientras que otros deberán seguir demostrando su talento para evitar llegar al domingo de eliminación. La búsqueda por convertirse en el próximo campeón continúa y el nivel de exigencia no deja de aumentar.