“El gran hombre es aquel que no pierde el corazón de niño a pesar de las tormentas”. La vida no siempre es fácil, y a veces toca enfrentarse a las duras pruebas de la vida desde una edad muy temprana. Si te tocó experimentarlo, esta frase te podría llegar a cambiar la perspectiva y convertirte en una persona más virtuosa y con un mayor equilibrio en su vida.
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¿Qué significa conservar el “corazón de niño”?
Lo que más llama la atención es la parte del “corazón de niño”, porque muchas veces hablar de eso pone a muchos a pensar que eso significa ser inmaduro. Sin embargo, esto se refiere a la capacidad de sentir empatía, sorprenderse, confiar y actuar con cierta sinceridad a pesar de las circunstancias. Para Mengzi, esas cualidades son necesarias para una vida guiada por la virtud. La experiencia debería hacernos más sabios, no hacernos amargados y mucho más indiferentes.
¿Qué representan las “tormentas” de la vida?
Esta metáfora es fácil de entender, pero vale la pena recordar que es una metáfora que nos habla sobre las dificultades de la vida en las que frecuentemente uno se puede llegar a ver envuelto.
Lo que este sabio pensador busca recordarnos es que estas no deben hacernos malas personas. Debemos permitir que las malas experiencias nos conviertan en personas más empáticas y sabias. Ser fuerte no significa dejar de ser sensibles.
¿Qué significa ser fuerte?
Muchos piensan que las personas fuertes dejan de sentir, comienzan a desconfiar y que de esta forma podemos protegernos de los golpes de la vida, pero no. En la filosofía de Mengzi se propone otra alternativa: Ser fuerte es mantener la capacidad de hacer el bien incluso cuando la vida nos ha dado razones para volvernos duros.
