Son las manos de las madres las que buscan y trabajan todos los días para encontrar a sus hijos. Ante una nula o lenta respuesta del Estado, son ellas quienes dan resultados y regresan a muchos hijos a casa, como en el caso de Sonia, madre de Derek Eslava. La búsqueda de personas desaparecidas en México se ha convertido en una labor titánica que recae, en gran medida, sobre las familias.
Sonia Jiménez, madre de Derek Eslava, licenciado en Comunicación desaparecido desde el 12 de marzo de 2022, es un ejemplo de la lucha constante contra la indiferencia institucional. Tras 4 años de proceso, Jiménez denuncia que la investigación sobre el paradero de su hijo, quien fue visto por última vez en Jiutepec, Morelos, se encuentra prácticamente detenida.
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Cambios en la administración retrasan la investigación de Derek Eslava
El caso de Derek, quien tenía 26 años al momento de su desaparición, se complica ante los cambios administrativos en la Fiscalía de Morelos. Según relata Sonia, cada vez que la institución renueva a su personal o a los encargados de la carpeta, el proceso vuelve al punto de partida, obligándola a explicar nuevamente los hechos a nuevos funcionarios que, en ocasiones, desconocen los avances previos.
“Resulta que ni siquiera tienen la menor idea de la carpeta de mi hijo”, señala con frustración, destacando cómo el sistema burocrático ignora el trabajo de investigación que las propias familias realizan.
El papel de las familias de desaparecidos como investigadores independientes
Jiménez explica que, ante la falta de resultados oficiales, los familiares se ven obligados a convertirse en investigadores. Ella misma ha gestionado pruebas como sábanas de llamadas y geolocalizaciones, información que, irónicamente, fue recibida con sospechas por las autoridades, quienes se centraron más en cuestionar la procedencia de los datos que en utilizarlos para la búsqueda de Derek.
La madre, quien mantiene la esperanza de encontrar a su hijo con vida, subraya el desgaste físico, económico y emocional que implica esta travesía. A pesar de contar actualmente con el respaldo de un bufete jurídico para reestructurar su caso, el camino sigue siendo incierto.
La historia de Derek es parte de una crisis que afecta a más de 133 mil personas desaparecidas en el país, enfrentando a familias enteras a una realidad donde la búsqueda de justicia se convierte en una carrera contra la indolencia.