Este 6 de junio estamos exactamente a un año de las elecciones de 2027 y desde hoy, sabemos que este proceso será inédito y con una tensión brutal provocada por dos realidades: las investigaciones de Estados Unidos contra los narcopolíticos de Morena y la respuesta del oficialismo que usa la palabra “soberanía” como escudo de impunidad.
Primero fue Rubén Rocha Moya, Enrique Inzunza y otros ocho funcionarios, de los cuales dos ya se entregaron a la justicia estadounidense. El exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa, Gerardo Mérida Sánchez, compareció ante una Corte federal en Nueva York. Ahí, la jueza Katherine Polk determinó de forma contundente que la evidencia en su contra es “abundante”.
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La expansión de las investigaciones norteamericanas
Bien lo dijeron: “primero vienen por unos y luego por otros” y así fue, porque todo indica que Estados Unidos ya investiga a Alfonso Durazo, gobernador de Sonora y a Américo Villarreal, gobernador de Tamaulipas por nexos con el narcotráfico.
Cualquier gobierno que se jacta de ser diferente usaría estas acusaciones para iniciar investigaciones serias y sacar a los criminales del gobierno. Pero aquí en México no. Al contrario, el oficialismo prefiere envolverse en un falso nacionalismo y activar una narrativa sumamente peligrosa: para la 4T la acusación contra narcopolíticos por parte del Departamento de Justicia de los Estados Unidos es una “conspiración conservadora”.
El regreso de López Obrador rumbo al 2027
Bueno, hasta tuvieron que sacar del exilio a su caballo de Troya, el expresidente López Obrador, quien desde su retiro reapareció en redes para acusar que la razón de las acusaciones por parte de Estados Unidos es buscar debilitar a Morena rumbo a 2027.
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Lo digo muy claro: por supuesto que habrá injerencia en el 2027. Pero no vendrá de la imaginaria derecha conservadora o del extranjero; la verdadera interferencia será la del narcotráfico poniendo candidatos y doblando gobiernos, todo esto mientras el poder en Palacio Nacional mira hacia otro lado.
Así, las elecciones de 2027 pintan para ser—muy probablemente-– las más caóticas y esto es apenas el comienzo. Yo soy América López y esto es Casilla 27.