Brayan, exnovio de Dulce, entra a la clínica de emociones para explicar cómo inició y cómo terminó su relación con Dulce. Brayan se puso a hacer cuentas y, según él, tiene argumentos suficientes para sospechar que el hijo que espera Dulce es suyo. Aunque Brayan está dispuesto a hacerse responsable del hijo de Dulce, sentencia que Dulce se ha comportado tan mal como su madre.