Jugar en condición de local es una ventaja, pero no una garantía. El camino de México en el Grupo A de la Copa Mundial de la FIFA 2026™ será sinuoso, porque inclusive aquellas zonas que parecen accesibles tienen sus propias "trampas". De hecho, las preocupaciones de Javier Aguirre tienen nombre y apellido: Heung-min Son (Corea del Sur), Patrick Schick (República Checa) y Lyle Foster (Sudáfrica).
Heung-min Son: el capitán que todavía tiene cuentas pendientes con el Mundial
Además de los objetivos grupales lógicos, el coreano llegará a la competencia con un propósito personal: está a un gol de convertirse en el máximo anotador de su seleccionado en Mundiales. Con 54 celebraciones y 24 asistencias en 143 disputados, el futbolista de Los Ángeles FC es una verdadera leyenda para el deporte de su país.

Esta temporada en la MLS lo confirmó desde otro ángulo: en 21 compromisos anotó apenas dos veces, pero repartió 16 asistencias, lo que habla de un futbolista que entendió cómo hacer jugar a los que lo rodean cuando el gol no llega.
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Patrick Schick: el hombre que vuelve después de veinte años de ausencia checa
Después de dos décadas de ausencia, República Checa reaparece con la ilusión de ser una de las sorpresas. Y lo hace con Schick como estandarte: el delantero del Bayer Leverkusen tiene 30 años, más de 25 goles con su selección y un hito grabado en la memoria colectiva del fútbol europeo. ¿Cuál? Su gol de 49 metros ante Escocia en la Eurocopa 2020, un remate desde el mediocampo que sorprendió al arquero fuera de su línea y que todavía circula en los compilados de los mejores goles del siglo.
Lyle Foster: la Premier League como escuela y Sudáfrica como bandera
El caso de Foster es diferente al de los mencionados con anterioridad. No llega con la historia de Son ni con el palmarés de Schick, pero tiene algo que los rivales suelen subestimar: hambre de gloria. El delantero de 25 años debutó profesionalmente con el Orlando Pirates, fue fichado por el Mónaco a los 19 y pasó por el Brujas, el Vitória de Guimarães y el Westerlo antes de llegar al Burnley, donde acumula 12 goles en 99 partidos en la Premier League. Una formación europea larga y exigente que lo curtió para competir en cualquier contexto.
Con la selección sudafricana suma 10 goles en 26 partidos desde su debut en 2020. Es el jugador más valioso del plantel con 10 millones de euros y la referencia ofensiva de un equipo que, según los pronósticos, será el más débil del grupo.
