EUTANASIA
“Caracol”
04 octubre 2021 16:10hrs
Arturo Engels
Internacional - Notas
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“Dios no me quiere ver sufrir a mí": eutanasia a una mujer de fe

Católica de 51 años se convertirá en la primera paciente con un diagnóstico no terminal en acceder a la eutanasia en Colombia.

Católica de 51 años se convertirá en la primera paciente con un diagnóstico no terminal en acceder a la eutanasia en Colombia.

Dios no me quiere ver sufrir a mí”, asegura Martha Liria Sepúlveda, una mujer católica de 51 años quien la próxima semana se convertirá en la primera paciente con un diagnóstico no terminal en acceder a la eutanasia en Colombia.

“Dios no me quiere ver sufrir a mí": eutanasia para colombiana católica

Martha Liria Sepúlveda sabe que morirá el próximo domingo y aun así conserva la sonrisa. Liviana y despreocupada, como si la muerte no la acechara a la vuelta de la esquina, la mujer se carcajea con su hijo Federico y ultima detalles sobre lo que viene con Camila, su abogada.


Primera paciente con un diagnóstico no terminal en acceder a la eutanasia en Colombia

Desde hace casi tres años, Martha Liria Sepúlveda padece de Esclerosis Lateral Amiotrófica, por lo que sus movimientos son muy reducidos. A pesar de los estragos de la enfermedad, que se volvieron insoportables a finales del año 2020, Martha confiesa divertida que el primero de enero pasado celebró sus 51 años de vida.

El pasado 23 de julio la Corte Constitucional amplió el derecho a la muerte digna para pacientes no terminales como ella y apenas cuatro días después de esa sentencia histórica, el 27 de julio, ella solicitó el procedimiento a su EPS Sura.

Para el día 6 de agosto, ella ya tenía luz verde para la eutanasia y lo que siguió fue definir la fecha, ella decidió que lo haría el próximo 10 de octubre.

Martha Liria Sepúlveda:
“Estoy de buenas, tengo buena suerte. Y, como le digo, estoy más tranquila desde que me autorizaron el procedimiento: me río más, duermo más tranquila”.

La mujer de 51 años es católica, apostólica y romana, y sin embargo, no ve una contradicción entre la eutanasia y ese mandato del mundo cristiano que reza que el único dueño de la vida es Dios.

Martha Liria Sepúlveda:
“Si es desde el plano espiritual, yo estoy totalmente tranquila. Soy una persona católica, me considero muy creyente de Dios, pero, repito, Dios no me quiere ver sufrir a mí y yo creo que a nadie. Ningún padre quiere ver sufrir a sus hijos”.

Su madre, una mujer de 83 años, quien actualmente se encuentra muy lúcida, se resiste al procedimiento por un tema religioso, sin embargo, cuando cuestionó a su hija Martha, ella le contestó lo siguiente:

Martha Liria Sepúlveda:
“Mamá, Dios no quiere ver sufrir a sus hijos’, yo estoy sufriendo, literalmente”.

Para la católica colombiana, la vida no tiene sentido si el dolor aturde de una manera severa, y precisamente eso es lo que ellas les ha dicho a algunos sacerdotes con los que ha conversado. De hecho, uno de los sacerdotes la confesó, pero no pudo aplicarle los santos óleos.

Martha Liria Sepúlveda:
“Pues que les cuente por qué, cierto, y la respuesta es la misma: porque estoy sufriendo, porque creo en un Dios que no quiere verme así. De hecho, para mí esto lo está permitiendo Dios, así lo veo yo, si me quiere no quiere verme en esta condición”.

La muerte como un descanso

Martha Liria Sepúlveda sabe que el próximo 10 de octubre se va a morir y precisamente esa certeza le da mucha tranquilidad. “Ya uno con una Esclerosis Lateral en el estado que la tengo ya lo mejor que me puede pasar es descansar. Y para mí la muerte es un descanso”.

Martha señala que si Dios es amor, como dice la Biblia, habrá de amar también su decisión de poner punto final a su vida.

“Yo sé que el dueño de la vida es Dios, sí, o sea, nada se mueve sin la voluntad de él, pero creo que él está permitiendo esto, él me está premiando a mí de cierta forma porque no voy a estar postrada en una cama”. “Y la gente que dice: '¿pero por qué no lucha más?’, tú qué les contestas”. “Pues, cobarde seré, pero no quiero sufrir más, estoy cansada. Estoy literalmente sin fuerzas. Luchar qué. ¿Luchar? Lucho por descansar más bien”.

Soltar también significa amar

Federico Redondo Sepúlveda tiene 22 años y estudia de derecho. Es uno de sus hijos, quien actualmente la apoya en toda la tramitología, se mantiene centrado en quitar cualquier preocupación a la mujer que le dio la vida. Un acto de amor hacia su madre a quien apoya incondicionalmente. Y justo aquí es donde se responde la cuestión de: ¿soltar también es amar?”, claro responde Martha.

“Cómo mi hijo va a preferir tenerme ahí tirada a que yo descanse, pues. Egoísmo total. Aferrarse a que mi mamá sufra. ¡Vaya forma de querer!”.

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