A solo unos días de que empiece el Mundial, la selección de fútbol de Irán se enfrenta a un problema gigante: el gobierno de los Estados Unidos le prohibió quedarse a dormir o armar su campamento en su territorio.
Originalmente, la selección de Irán tenía previsto concentrarse en la ciudad de Tucson, Arizona. Sin embargo, el estallido del conflicto bélico y los ataques militares iniciados por Estados Unidos contra la República Islámica el pasado 28 de febrero cambiaron las reglas del juego. Ante el veto de alojamiento, el equipo nacional se vio forzado a mudar su cuartel general a la ciudad fronteriza de Tijuana, Baja California, desde donde tendrán que viajar a suelo estadounidense únicamente para disputar sus partidos programados.
La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que la intervención de nuestro país respondió a razones de ayuda humanitaria y diplomacia deportiva: "Más allá de ser partidarios de la paz, cada país tiene su política. México lo que hizo fue facilitar; se recibió la llamada de la FIFA para ver si se podía recibir a la selección de Irán, se les dijo que sí y ya se encuentran concentrados en Tijuana".
Una plantilla sin ritmo y el freno migratorio a funcionarios
Las complicaciones para Irán van mucho más allá del hospedaje en la frontera. La guerra no solo destruyó su plan de viaje, sino también el ritmo competitivo de sus futbolistas: la mayor parte de la plantilla de 26 jugadores convocados no ha disputado un solo partido formal desde el mes de febrero debido a que militan en la liga local iraní, la cual fue suspendida de forma indefinida por el conflicto armado.
A este bache deportivo se le suma un severo bloqueo migratorio por parte de Washington. A múltiples funcionarios y miembros de pantalón largo de la Federación de Fútbol de Irán se les ha negado formalmente la visa de entrada a los Estados Unidos. Este endurecimiento de las políticas fronterizas estadounidenses ha afectado de igual manera al cuerpo arbitral y a delegaciones de otros países, como un silbante de Somalia a quien se le negó el ingreso en Miami, y un jugador de Irak retenido por horas en Chicago.
El golpe a la afición: FIFA revoca los miles de boletos de Irán
La máxima turbulencia llegó el pasado martes, cuando la Federación Iraní denunció a través de medios estatales que la FIFA les revocó la asignación oficial de entradas para los tres partidos de la fase de grupos. Por reglamento de competencia, cada una de las 48 federaciones tiene derecho a recibir y distribuir el 8% del aforo de los estadios para sus aficionados (aproximadamente 5 mil 600 boletos por encuentro). Con este inesperado retiro del cupo, la federación confirmó que no podrá proporcionarles un solo boleto a sus seguidores.
Los hinchas que pretendían viajar desde el país asiático de todos modos enfrentaban un escenario casi imposible debido a la dificultad para tramitar visados estadounidenses y las estrictas sanciones financieras internacionales que bloquean los métodos de pago.
A escasos días de que Irán debute el 15 de junio contra Nueva Zelanda en el estadio de Inglewood, Los Ángeles, ciudad que alberga a la comunidad iraní más grande de Estados Unidos, la FIFA trabaja a marchas forzadas para encontrar soluciones que permitan el ingreso de aficionados, mientras el sitio oficial de reventa ya comienza a liberar los codiciados asientos de primera categoría que quedaron vacíos por el conflicto.
