Antonio Valenzuela Canovaca es fisioterapeuta, docente y divulgador especializado en Psiconeuroinmunología Clínica, con más de 20 años de experiencia. El especialista refiere que actividades como conversar, recordar experiencias, leer, escribir o emocionarse pueden aportar más estímulos al cerebro que limitarse a ejercicios cognitivos aislados. Mientras que los expertos de salud hablan sobre la verdad detrás del cortisol.
En una entrevista publicada por La Vanguardia, Valenzuela coincide con una línea de investigación que estudia la relación entre conexión social y función cognitiva, aunque eso no significa que una conversación por sí sola pueda prevenir una enfermedad neurodegenerativa, como es el caso de los 3 alimentos que tienen mucha fibra y agua para aliviar el estreñimiento a los niños.

¿Qué quiere decir Antonio Valenzuela?
El fisioterapeuta explicó que actividades como dibujar, escribir, cantar, contar experiencias y conversar cumplen una función dentro de su concepto de una vida orientada a la salud cerebral. El experto sostiene que la expresión permite organizar experiencias internas y destacó especialmente el valor de recuperar recuerdos y compartirlos con otras personas.
Valenzuela también estableció una diferencia entre realizar ejercicios mentales aislados y mantener una actividad intelectual acompañada de vínculos sociales. En la misma entrevista puso como ejemplo los sudokus, pues reconoció que pueden aportar estimulación, pero señaló que contar recuerdos, conversar, leer y reflexionar sobre lo leído implica utilizar varias capacidades al mismo tiempo.
Los beneficios de contar recuerdos
Recordar experiencias y explicarlas a otra persona exige utilizar diferentes procesos cognitivos. Para contar una anécdota, por ejemplo, una persona debe recuperar información almacenada, organizar una secuencia, seleccionar palabras y construir un relato comprensible.
Mantener conversaciones, compartir experiencias y participar en actividades sociales implica estímulos lingüísticos, de memoria y de interacción. Sin embargo,los estudios no demuestran que una conversación específica pueda “proteger” por sí sola el cerebro frente a una enfermedad.
En conclusión, las actividades mencionadas por Valenzuela, como conversar, contar recuerdos, leer, escribir y mantener vínculo, forman parte de conductas que pueden aportar estimulación cognitiva y social.
