Es muy prometedor que los niños, desde pequeños, desarrollen su facilidad de palabra, expresión y sociabilidad. Esto puede ayudarles en muchos sentidos para el futuro, no solo laboralmente sino también para forjar vínculos más fuertes. A continuación te mostramos algunos juguetes de Bluey para niños de 3 a 5 años que fomentan el diálogo entre quienes le rodean, comenzando con hermanos, primos y/o vecinos.
Los siguientes juguetes puedes encontrarlos actualmente para comprar en México, ya sea en línea, en tiendas de autoservicio o departamentales.
5 juguetes de Bluey para niños de 3 a 5 años, que ayudan a socializar

1. Chattermax
Así como en la serie es el juguete favorito de nuestra protagonista, ya existe un peluche interactivo de Chattermax. Es una buena herramienta para el juego colaborativo porque permite grabar voces y activar sonidos.
2. Marionetas de Unicourse y Bob Bilby

Estos son otros juguetes de Bluey que nacieron a partir de la serie y que favorecen la diversión colaborativa y la sociabilidad en la vida real. Unicourse y Bob Bilby son dos marionetas que seguramente reconoces de los capítulos y que pueden utilizarse para crear historias únicas entre hermanos, primos o amigos.
3. Bluey de peluche

Para los juegos entre amigos, no hay como las figuras directamente basadas en los personajes animados. Aquí tenemos un adorable peluche de Bluey, así como los que existen de otros miembros de la familia como Bingo, Bandit y Chilli. Son de alta calidad y, en el caso de nuestra protagonista, cuenta con varios sonidos.
4. Caja registradora de Bluey

Este juguete es perfecto para que los niños, además de socializar con otros de su mismo rango de edad, comiencen a comprender los roles y funciones que existen en la sociedad, además, el juego por sí mismo los alienta a hacer preguntas, tomar turnos, llegar a acuerdos y escuchar a otros, fomentando la interacción.
5. Torre de Bluey

Este juego de torres y bloques ayuda a los niños a desarrollar la cooperación y el respeto por los turnos. Al retirar las piezas, cada uno de los jugadores tienen que observar a los otros y, sobre todo, seguir las reglas. Además los niños se divertirán ante la posibilidad de que sus movimientos hagan que la torre se caiga, fortaleciendo la convivencia y el vínculo.
