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Rubén Rocha Moya y Los Chapitos: ¿cuánto se pagaba en sobornos por ayuda y protección?

Las acusaciones contra Rubén Rocha Moya por presuntos vínculos con Los Chapitos dejan ver la existencia de una posible relación con el crimen organizado.

La narcopolítica, la relación de gobernantes con el crimen organizado, no solo se sabe desde hace tiempo; se ha vivido en varios estados. Es más, hasta se ha cantado a través de corridos y lo presumen como un mensaje de poder, como para dejar claro quiénes mandan: ellos, los narcos, sus socios políticos o ambos en una poderosa mancuerna como la de Rubén Rocha Moya y Los Chapitos.

Los morenistas quieren tapar el Sol con un dedo. En México y Estados Unidos son vistos como unos narcos, y a Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa, como un sucio capo que jala con Los Chapitos—hijos del narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán—y agarra dinero sucio del fentanilo, el cristal y las metanfetaminas que matan a miles de personas en los dos países.

Política, corridos y crimen organizado en México

En el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos expresaron:

“Los días de impunidad para los narcoterroristas han terminado. Desde Nicolás Maduro hasta Rubén Rocha Moya, si estás implicado en el tráfico de drogas hacia Estados Unidos, te haremos rendir cuentas. Esto es solo el principio”.

En el imaginario popular también estaba muy claro, como en un corrido de 2023, ya cuando Rocha Moya llevaba dos años en el poder:

“Cuerno de chivo azulado, gobierno pactado, chingo de perico que se ha traficado, delincuencia organizada ya saben qué pedo, tocan al ratón y un desmadre le hacemos, así nada más sin charolearles, plebe”, dice la letra de la canción Cuerno Azulado de Natanael Cano y Gabito Ballesteros.

Sinaloa bajo fuego con el gobierno de Rubén Rocha Moya

De manera muy formal, el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusa a Rocha Moya de vínculos con Los Chapitos, de conspirar para llevar drogas a Estados Unidos y de delitos relacionados con armas de alto poder y explosivos. Piden entre 40 años de prisión o cadena perpetua.

Pero, ¿qué hay detrás de esas frías palabras? Una tierra caliente por la violencia que, desde la llegada de Rocha Moya al poder, ha dejado más de tres mil asesinatos y dos mil desaparecidos, con imágenes de un país en guerra como la grotesca batalla de camionetas blindadas y artilladas en Culiacán.

Funcionarios de Sinaloa y la narconómina de Los Chapitos

La acusación del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra Rocha Moya y su grupo revela también parte de las narconóminas de Los Chapitos: pagos de miles de pesos a personajes como “El R-1","El Tornado”, “El Culiacán Regio” o “Juanito”.

Esos apodos y números se traducen en sobornos mensuales de 300 mil pesos a Marco Antonio Almazán Avilés y Jorge Contreras Núñez, cuando eran jefes de la Policía de Investigación de Sinaloa; de 200 mil al fiscal Dámaso Castro Saavedra; de 100 mil a José Antonio Dionisio Hipólito, cuando era jefe de la Policía Estatal Sinaloense; y de 30 mil a “Juanito”, Juan Valenzuela Millán, alto mando de la Policía Municipal de Culiacán.

Y esos son de los que se sabe, porque muchos nombres están reservados. Así debieron ser las narconóminas de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, que la Fiscalía General de la República (FGR) no quiere reconocer como reales.

Los Chapitos pagaban sobornos al cártel de Rocha Moya

Pero regresemos a los sobornos que pagaban Los Chapitos al cártel de Rocha Moya. Con razón la fiscalía estatal, la policía estatal y la municipal de Culiacán no hacen nada contra los narcolaboratorios y los cargamentos de fentanilo, cristal y metanfetaminas de Los Chapitos.

Para el gobierno de Estados Unidos, Rocha Moya y sus cómplices son corresponsables de las más de 80 mil muertes de usuarios de fentanilo y otras drogas cada año en Estados Unidos y México.

No se sabe cuánto le pagaban exactamente Los Chapitos a Rocha Moya, al senador Enrique Inzunza, al exsecretario de Finanzas Enrique Díaz, al exsecretario de Seguridad, Gerardo Mérida o al actual alcalde de Culiacán, Juan de Dios Mendívil. Pero el Departamento de Justicia dice que la red recibió millones de dólares.

Con razón no movían ni un dedo ante la violencia. La impunidad de asesinos como los que mataron a Ricardo Mizael, el adolescente al que acribillaron por confusión cuando fue por una mamila para darle de comer a unos gatitos, cobra una nueva dimensión.

Hace unas semanas aquí le reportamos que un grupo de mineros fue secuestrado y asesinado en Concordia, Sinaloa. Hoy, con la denuncia del Departamento de Justicia, todo hace sentido: los responsables de la seguridad y de perseguir a criminales en Sinaloa estaban a su servicio.

Y eso no es todo: el cártel de Rocha Moya está acusado de conspiración para comprar armas automáticas, metralletas y artefactos explosivos. ¿Para qué los iban a querer? Para lucrar con la narcoguerra y apoyar a Los Chapitos.

Los Chapitos habrían ayudado a Rocha Moya a ganar las elecciones

Hasta entre criminales, amor con amor se paga. Los Chapitos ayudaron a Rocha Moya a llegar al poder secuestrando e intimidando a sus rivales políticos y después acordaron ponerse a ganar dinero juntos traficando drogas.

Votar por Morena y Rocha Moya era votar por Los Chapitos. ¿Cuáles son las acusaciones que niega el gobierno mexicano y por las que demanda pruebas? Rocha Moya, el senador Inzunza y los otros funcionarios del gobierno están acusados de narcotráfico, tráfico de armas y conspiración para traficar armas.

El gobierno mexicano dice que el asunto no es judicial, que es político, y abre un nuevo frente contra Donald Trump.

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