No es lo mismo…pero es igual. Los nuevos lineamientos de audiencias, con los que los de guinda y blanco pretenden limitar la libertad de expresión de los medios de comunicación, de la prensa escrita, de las redes sociales, pero sobre todo de los ciudadanos, no son una idea nueva.
La “idea original” de la 4T tiene varias similitudes con la Ley Resorte que, en 2004, durante el gobierno de Hugo Chávez en Venezuela, abrió un nuevo capítulo en la relación entre el poder y los medios.
La Ley Resorte de Venezuela pasó de prometer regulación a convertirse en una herramienta de censura, según sus críticos
Ley Resorte de Venezuela de 2004 pasada al 2026 en México
“Desde que esta ley fue concebida, el Colegio Nacional de Periodistas ha rechazado de forma categórica la normativa y sus reformas; denunciando que se discuten de espaldas al gremio para tres cosas: legitimar la censura, criminalizar la opinión y silenciar a los ciudadanos”, señaló la periodista venezolana Nelsy Oviedo.
En el papel, la norma venezolana buscaba evitar incitaciones al odio, delitos y violaciones a los derechos humanos, además de establecer horarios aptos y supervisados para todo público, pero con el paso del tiempo se convirtió en un mecanismo para sancionar contenidos incómodos para el gobierno.
Con la Ley de Responsabilidad Social en Radio, Televisión y Medios Electrónicos, conocida como Ley Resorte, el gobierno venezolano obtuvo facultades para imponer multas, suspensiones e incluso retirar concesiones.
Uno de los casos más recordados fue el cierre de Radio Caracas Televisión (RCTV), luego de que el gobierno de Chávez decidió no renovar su concesión.
La comparación con Venezuela crece por los nuevos lineamientos que se discuten en México
La Ley Resorte entró en vigor en 2004, tuvo reformas posteriores y en 2017 fue acompañada por la Ley Contra el Odio durante el gobierno de Nicolás Maduro.
Ahora, los nuevos lineamientos para la protección de los derechos de las audiencias abren la puerta a mayores controles sobre los contenidos de medios y plataformas digitales.
Para sus defensores, estos lineamientos tratan de proteger a las audiencias; pero también existe el riesgo de repetir modelos que terminaron restringiendo la libertad de expresión.